Un mal estilo de construcción

Curioso texto encontrado en internet

MAL: Aquello que causa dolor, pena o angustia. Para transmitir la idea apropiada en español, la palabra hebrea ra` —que
tiene un amplio significado— se traduce de diversas maneras según el contexto: “malo”, “triste”, ‘feo’, ‘calamitoso’,
“maligno”, “no generoso”, “envidioso”, etc.

Estas fotos pertenecen a en mi opinión a un mal estilo de construcción. Son casas con mal gusto. Unas no se integran con el paisaje. Otras no se integran con el entorno construido. Otras no casan consigo mismas ó con el tiempo. No buscan armonía con sus prójimas. Siembran ó mantienen el caos visual. Algunas mezclan materiales sin ton ni son, otras combinan desproporciones entre sus elementos. Lamentablemente abundan por muchos sitios. Si queda alguna duda ver este otro estilo.

Nota: Las opiniones expresadas sobre las construcciones son eso, opiniones sobre las construcciones y no son opiniones personales sobre quien las habitan, las proyectan, las encargan, ó las construyen. Como todas las materias, la arquitectura tiene su propio lenguaje, y es el ojo experto normalmente el que ve mas allá de lo que ve el no formado. Un mecánico experto oye un coche, lo mira, lo toca, y concluye: hay que cambiar la junta de la culata. Un médico ausculta, mira una analítica, una radiografía y concluye: neumonía. Las formas empleadas en la arquitectura tienen su propio significado. Pero el lenguaje de las formas y de los gustos no es una ciencia exacta y menos en este mundo de babel que nos ha tocado vivir. A quien una casa le parece ostentosa a otro no. Hay quienes gustan de mezclar formas y colores y otros mantienen una sola gama de tonos. Lo que para unos son construcciones integradas y armoniosas con el paisaje, para otros se distinguen innecesariamente. El significado arquitectónico de las formas, como el de los síntomas de un paciente ó el diagnóstico de una avería de un coche no es interpretado por todo el mundo igual, ni siquiera coinciden en ello los llamados expertos.

Pero las cosas no son las personas. Personas sencillas pueden habitar y gustar de casas que otros considerarían ostentosas. Personas prepotentes, mal educadas y que usan las amenazas pueden vivir en modestas casas que pasan desapercibidas y no se distinguen de las demás. Las casas no son las personas. Casitas de chocolate pueden ser como en el viejo cuento, habitáculo de "brujas".

Esta imagen va en negro en recuerdo a las amenazas recibidas del propietario de una vivienda de estilo neoclásico, en medio de un pueblo serrano de Madrid por haber expresado en esta página una opinión cuestionando el gusto de la misma.