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La Casa del Tejado hasta el Suelo

La Casa con el Tejado hasta el suelo no te mira, se deja mirar.

Orienta su cubierta principal a la calle y al este. Baja su tejado hacia el suelo, hacia la calle, en señal de respeto, en reverencia, como inclinándose para saludar y en reconocimiento de que quien está allí delante es más importante que ella misma. Da la venia y abriéndose da la bienvenida.

No tiene ventanas en la planta alta, en la cubierta que da a la calle.

Prescinde de una mirada desde lo alto, orgullosa sobre quien la puede estar mirando. Seria un mirar por encima del hombro. No brilla. No mira. Se deja mirar.

Tiene la intención de mostrar que es ciega, como son las cosas de la fe y también de la justicia, ajenas a las engañosas apariencias.

Su planta baja está a ras del suelo. Queda por debajo del nivel de entrada de la calle*, remarcando la idea de que es menos importante que quien está ante ella.

No es distante ni altiva, dócilmente baja hasta la altura de un niño y se dejar tocar. Huye de una inaccesibilidad que nos seduce pero nos deja solos. Da pie para que nos acerquemos. Se hace familiar. La casa baja hasta nosotros, se agacha, se pone a nuestros pies, se abre, y acogiéndonos, amparándonos, bajo su porche, entre sus brazos, nos deja estar.

Pretende recomponer la relación con la persona. En muchas ocasiones las construcciones llegan a intimidar y amedrentar con su presencia y volumen. No tienen en cuenta a quien está ante ellas. Se tienen en cuenta a si mismas. La casa huye de avasallar con su tamaño, de apabullar con su escala, de encumbrarse con su nivel, de remarcar su poder.

Renuncia a la usual verticalidad, y mas que un peñasco a plomo que se eleva si acaso insolente desde el suelo ante nosotros, se muestra como la ladera de una montaña que baja mansamente hasta nuestros pies ó abre sus brazos y nos invita a entrar.

La cubierta se realiza con pares de madera aserrada. Se trata con un fondo de protección y dos manos de color.

Un recelo que surge en ocasiones es el uso de la madera en exteriores. La elección adecuada de los barnices de protección y el diseño constructivo orientado a su protección permiten su uso sin problemas mayores de
mantenimiento. En esta casa se ha usado barniz de protección a poro abierto. El empleo de aleros generosos, la protección con chapa de acero corten ó chapa de cobre de los elementos mas expuestos al agua, el sol y la nieve facilitan la utilización de la madera en exteriores. La parte mas castigada por el sol y la lluvia suele ser los bordes de aleros orientados al sur como es el que se muestra en la foto.

Una pértiga ligera con una brocha en su extremo facilita el repaso cada 2 ó tres años de este borde en apenas un par de horas. El resto de la madera conserva su color durante muchos años mas.

Detalles de la construcción

La estructura de la cubierta es de madera aserrada de pino silvestre de la zona, de los pinares de El Espinar, Segovia. Las escuadría para los pares es de 10x20. Para las vigas, jabalcones y basas de 20x20. Esta última es en mi opinión la sección mas adecuada para los elementos principales de esta obra, ya que una menor (15x15 como anteriormente utilicé para un porche de 2.5 m. de vuelo) da una sensación de excesiva endeblez, aunque tenga resistencia suficiente. La clasificación resistente de la madera aserrada utilizada según la Norma UNE EN 338 es C18. La tornillería utilizada es de Heco Schrauben en general de 6x240. La madera utilizada en el porche es de derribo. El costo de la madera aserrada es de unos 300 € (año 2006) el m3 cepillada y curada en autoclave. (El de madera laminada, -mas estable dimensionalmente-, no se abre ni se deforma, de unos 600 €/m3). Las paredes exteriores van chapadas con piedra de musgo de unos 10 a 12 cm. de espesor.

Hay hoy día todavía cierta reserva a usar elementos de madera en el exterior. Sin embargo actualmente hay fabricantes de prestigio que disponen de productos protectores de la madera para exteriores de calidad. La frecuencia de mantenimiento depende de las condiciones ambientales y del grosor de capa aplicada. La resistencia máxima observada es de 5 a 7 años. En este proyecto, la fachada con mas elementos de madera es la sur (en realidad sur-oeste) pero los elementos que mas sufren son el alero extremo, la barandilla y el zócalo de borde de la base. En el alero se ha dispuesto una plancha de cobre que conjuga bien con el resto de la casa (no hay que asustarse porque al principio tenga un color chocante). El resto de los elementos, pares interiores, vigas, jabalcones, entramado para acristalamiento, etc… está remetidos y mas protegidos del sol y de la lluvia.

De estas fotos se pueden aprender algunas conclusiones.

Salvo la foto superior derecha, el resto tienen demasiada altura. Quedaría mejor, pienso, -desde el punto de vista estético,- sin una planta, la semisótano.

Frente sur. En la foto (2), el sol no ilumina el frente sur (a calle) . La foto fue tomada por la mañana. Visualmente la configuración de la fachada con ese juego formal de interés queda «matado» por la ausencia de luz. Compárese con las foto que encabeza esta página. De aquí se desprende que si diseñamos para una orientación norte, de poca luz, no va a tener la misma fuerza formal nunca que al sur, donde parafraseando a Le Corbusier va a ser realzada por ese juego de volúmenes bajo la luz.

Frente Norte. La foto inferior derecha (4) muestra una fachada con un tamaño excesivo, y demasiada masa de piedra que la configura como una fachada visualmente pesada. Tal vez una duplicación de un tejado, unas contraventanas grandes de madera, un forrado de tabla de madera en el triangulo superior hubieran mejorado este frente.

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